Si estás pensando en buscar un embarazo, probablemente hayas empezado a cuidar más tu alimentación, a prestar atención a tu ciclo menstrual o incluso a preguntarte si deberías tomar algún suplemento.

Pero hay una pregunta que muchas mujeres se hacen demasiado tarde:

¿Cómo sé si mi cuerpo está preparado para un embarazo?

Una de las herramientas que puede ayudarnos a obtener información es una analítica.

Y aquí quiero hacer una aclaración importante: no existe una única analítica que pueda decirnos si una mujer es o no fértil.

La fertilidad es mucho más compleja que un resultado de laboratorio.

Sin embargo, revisar determinados parámetros antes de buscar embarazo puede ayudarnos a detectar déficits nutricionales, alteraciones metabólicas o situaciones que merezca la pena abordar antes de la concepción.

Especialmente si tienes reglas muy abundantes, ciclos irregulares, SOP, endometriosis, antecedentes de pérdidas gestacionales, sigues una alimentación vegetariana o vegana o llevas tiempo buscando embarazo, puede ser interesante realizar una valoración más completa.

En este artículo te explico qué parámetros puede tener sentido revisar antes del embarazo, qué información nos aporta cada uno y por qué no deberíamos limitarnos a mirar si el resultado aparece marcado como «normal» o «anormal».

¿Tiene sentido hacer una analítica antes de buscar embarazo?

Sí, aunque no todas las mujeres necesitan hacerse exactamente las mismas pruebas.

Si estás sana, tienes ciclos regulares y acabas de empezar a buscar embarazo, no significa que necesites realizarte una batería interminable de análisis.

Pero una revisión preconcepcional puede ser una buena oportunidad para conocer tu estado nutricional y metabólico y detectar situaciones que, en caso de existir, sería interesante abordar antes del embarazo.

Por ejemplo, puede ayudarnos a identificar:

  • Déficits de hierro.
  • Niveles insuficientes de vitamina D.
  • Déficit de vitamina B12.
  • Alteraciones tiroideas.
  • Alteraciones en el metabolismo de la glucosa y la insulina.
  • Determinadas alteraciones nutricionales.
  • Situaciones que pueden requerir una valoración médica más específica.

Además, la información de una analítica puede ayudarnos a personalizar la alimentación y la suplementación.

Porque no es lo mismo recomendar un suplemento de hierro a una mujer con ferritina baja que a una mujer que ya tiene unos buenos depósitos de hierro.

No es lo mismo suplementar vitamina D sin conocer los niveles que ajustar la dosis teniendo en cuenta una analítica.

Y tampoco es lo mismo interpretar una glucosa aislada que valorar el contexto metabólico completo.

Por eso, una analítica puede ser una herramienta muy útil, pero siempre debe interpretarse dentro del contexto de cada mujer.

¿Qué analíticas revisar antes de buscar embarazo?

No existe una lista universal que sirva para todas las mujeres.

La edad, los antecedentes, la alimentación, los síntomas, la regularidad menstrual y el tiempo que llevas buscando embarazo pueden hacer que necesitemos valorar unos parámetros u otros.

Aun así, hay algunos marcadores que pueden resultar especialmente interesantes.

Hemograma: el primer paso para conocer tu estado general

El hemograma es una prueba habitual que puede aportar información sobre diferentes aspectos relacionados con la salud general.

Uno de los motivos por los que puede ser interesante antes del embarazo es valorar si existe anemia o alguna alteración que necesite ser estudiada.

Pero aquí quiero hacer una puntualización:

Una hemoglobina normal no significa necesariamente que tus depósitos de hierro sean óptimos.

Por eso, cuando hablamos de hierro, no deberíamos quedarnos únicamente con el hemograma.

Ferritina: ¿cómo están tus depósitos de hierro?

La ferritina es uno de los parámetros que más me gusta revisar en mujeres que están buscando embarazo, especialmente cuando existen factores de riesgo de déficit de hierro.

Por ejemplo:

  • Menstruaciones abundantes.
  • Dietas con bajo consumo de alimentos ricos en hierro.
  • Alimentación vegetariana o vegana.
  • Antecedentes de anemia.
  • Cansancio o fatiga.
  • Pérdidas de sangre frecuentes.

Una ferritina baja puede indicar que las reservas de hierro están disminuidas incluso antes de que aparezca una anemia evidente.

Por eso, en consulta, no me gusta esperar a que una mujer tenga una hemoglobina claramente baja para prestar atención a sus depósitos de hierro.

El hierro es especialmente importante durante el embarazo, ya que las necesidades aumentan.

Sin embargo, no recomiendo tomar hierro por sistema sin valorar antes si realmente existe una necesidad.

Tanto el déficit como el exceso de hierro pueden tener consecuencias y la suplementación debe individualizarse.

Vitamina B12 y folato

La vitamina B12 y el folato son nutrientes especialmente importantes durante la etapa preconcepcional y el embarazo.

La vitamina B12 merece especial atención en mujeres que siguen una alimentación vegetariana o vegana, aunque también puede existir riesgo de déficit en otras situaciones.

Por otro lado, el folato tiene un papel especialmente relevante antes de la concepción y durante las primeras semanas de embarazo.

Por eso, si estás buscando embarazo, es importante asegurarte de que tu ingesta y suplementación son adecuadas.

Dependiendo del caso, puede ser interesante valorar:

  • Vitamina B12.
  • Folato.
  • Hemograma.
  • Otros marcadores relacionados con el metabolismo de la B12 cuando exista sospecha de déficit.

La interpretación debe hacerse teniendo en cuenta tanto los resultados como la alimentación y la situación individual.

Vitamina D: ¿tienes unos niveles adecuados?

La vitamina D es otro de los nutrientes que podemos valorar en la etapa preconcepcional.

Aunque la vitamina D no es un «suplemento para quedarse embarazada» y tener niveles bajos no significa automáticamente que exista un problema de fertilidad, conocer su estado puede ayudarnos a detectar una posible insuficiencia y corregirla cuando sea necesario.

Esto es especialmente interesante porque la vitamina D participa en numerosos procesos del organismo y sus necesidades pueden variar entre mujeres.

Por eso, si tus niveles son bajos, la estrategia debería centrarse en corregir esa situación de forma adecuada.

No recomiendo suplementar dosis elevadas de vitamina D a ciegas.

La dosis debería ajustarse a las necesidades individuales y, cuando esté indicado, realizar un seguimiento analítico.

¿Qué pasa con la tiroides?

La función tiroidea es especialmente relevante cuando hablamos de reproducción y embarazo.

Por eso, dependiendo de la historia clínica de cada mujer, puede ser interesante revisar la función tiroidea antes de buscar embarazo.

Uno de los parámetros más conocidos es la TSH, aunque la interpretación no debería realizarse de forma aislada.

Según los antecedentes y el contexto, el profesional sanitario puede considerar necesario valorar otros parámetros relacionados con la función tiroidea.

Especialmente si tienes:

  • Antecedentes de alteraciones tiroideas.
  • Síntomas compatibles con disfunción tiroidea.
  • Antecedentes familiares.
  • Ciclos menstruales alterados.
  • Dificultad para conseguir embarazo.
  • Antecedentes de pérdidas gestacionales.

En estos casos, es importante que la valoración sea médica y no limitarse únicamente a interpretar una cifra en una analítica.

Glucosa, insulina y HOMA-IR: la salud metabólica también importa

Cuando hablamos de fertilidad, muchas veces nos centramos exclusivamente en las hormonas sexuales.

Sin embargo, el metabolismo también importa.

La glucosa y la insulina participan en numerosos procesos fisiológicos y las alteraciones en la sensibilidad a la insulina pueden tener especial relevancia en algunas mujeres.

Esto es particularmente importante en mujeres con:

  • Síndrome de ovario poliquístico.
  • Ciclos irregulares.
  • Acumulación de grasa abdominal.
  • Antecedentes de resistencia a la insulina.
  • Alteraciones de glucosa.
  • Historia familiar de diabetes.

En estos casos, puede ser interesante valorar el metabolismo glucémico.

Dependiendo del caso, podemos considerar parámetros como:

  • Glucosa en ayunas.
  • Insulina en ayunas.
  • HOMA-IR.
  • Hemoglobina glicosilada.
  • Perfil lipídico.

Pero quiero insistir en algo:

El HOMA-IR no debería interpretarse como un diagnóstico aislado.

Es un marcador que debe contextualizarse junto con el resto de parámetros, la historia clínica y la situación metabólica de la mujer.

¿Y las hormonas sexuales?

Esta es una de las partes que más dudas genera.

Muchas mujeres que buscan embarazo piensan que deberían hacerse una analítica hormonal completa para comprobar si «todo está bien».

Pero la realidad es que el momento del ciclo menstrual en el que se realiza cada análisis puede cambiar completamente la interpretación.

Por eso, no tiene sentido solicitar hormonas al azar y analizar los resultados fuera de contexto.

Dependiendo de la situación, el profesional sanitario puede considerar interesante valorar diferentes hormonas relacionadas con:

  • Función ovárica.
  • Ovulación.
  • Reserva ovárica.
  • Función tiroidea.
  • Prolactina.
  • Andrógenos.

Pero no todas las mujeres necesitan medir todos estos parámetros.

Además, es importante diferenciar entre reserva ovárica y fertilidad.

Una prueba de reserva ovárica puede aportar información sobre la cantidad de folículos disponibles, pero no nos permite predecir por sí sola si una mujer conseguirá o no un embarazo espontáneo.

Por eso, una analítica hormonal nunca debería interpretarse de forma aislada.

¿Es suficiente con que los resultados estén «dentro de rango»?

Esta es una de las preguntas que más me hacen en consulta.

Y aquí está uno de los puntos que considero más importantes.

Cuando recibes una analítica, el laboratorio suele indicar unos rangos de referencia.

Si tu resultado está dentro de ellos, aparece como «normal».

Pero eso no significa necesariamente que ese valor sea el más adecuado para tu situación concreta.

Tampoco significa que un resultado ligeramente fuera del rango sea automáticamente la causa de tus problemas de fertilidad.

Por eso, en consulta me gusta analizar los resultados dentro de un contexto más amplio:

  • Tu edad.
  • Tu alimentación.
  • Tu ciclo menstrual.
  • Tus síntomas.
  • Tus antecedentes.
  • Tus hábitos de vida.
  • Tu historia reproductiva.
  • El resto de parámetros analíticos.

La analítica es una herramienta. La interpretación es el verdadero trabajo.

Y esto es especialmente importante cuando hablamos de fertilidad, porque buscar un único valor «perfecto» puede llevarnos a conclusiones equivocadas.

¿Qué hacer después de recibir tu analítica?

Esta es una parte muy importante.

Porque hacerse una analítica y recibir los resultados no significa que ya sepamos qué hacer.

El siguiente paso debería ser interpretar los resultados en conjunto.

Por ejemplo, una ferritina baja puede llevarnos a revisar:

  • Cuánto hierro consumes.
  • Cómo son tus menstruaciones.
  • Si existe anemia.
  • Cómo es tu absorción digestiva.
  • Si necesitas suplementación.

Una analítica no es una lista de números que tenemos que conseguir que estén «perfectos».

Es información que nos ayuda a tomar mejores decisiones.

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Como sé que muchas mujeres no saben qué parámetros revisar cuando empiezan a buscar embarazo, he preparado la analítica que utilizo como referencia en mi trabajo con pacientes de fertilidad.

En ella encontrarás los parámetros que considero interesantes valorar dependiendo de la situación, para que puedas tener una guía a la hora de hablar con tu médico y decidir qué puede tener sentido revisar en tu caso.

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La analítica es una guía orientativa y no sustituye la valoración médica. La solicitud e interpretación de las pruebas debe realizarse siempre teniendo en cuenta tu situación individual.